Quien no puede verse a sí mismo en el espejo se mira en una pared, pero esa pared es su espejo, como es arriba es abajo y como es abajo es arriba.
La pared es el reflejo de sí mismo, cuando (aquél que mira) sea capaz de comprender la pared será el espejo y su reflejo no interesará, porque quien siembra no espera mirar el fruto, sólo la cosecha es provechosa no la conformidad de tenerla.
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